Vida entre arenisca y hormigón
Si las plantas pudieran decidir por sí mismas dónde crecer y florecer, las escaleras seguramente no estarían entre sus opciones preferidas.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, tienen poca o ninguna influencia sobre el lugar al que el viento, la lluvia u otras circunstancias llevan sus semillas.
Las escaleras solo parecen hostiles a la vida a primera vista.

Los peldaños de arenisca u hormigón pueden almacenar agua en cantidades limitadas. Incluso durante las calurosas semanas de verano, las pequeñas grietas suelen permanecer sorprendentemente húmedas. Además, allí se acumula materia orgánica que sirve como fuente de nutrientes.

Si las escaleras se encuentran delante o junto a una casa, pueden tener un efecto refrescante en verano y cálido en invierno.
Y, por último, la presión de la competencia es algo menor. Donde crecen pocas plantas, las que se imponen tienen más posibilidades de prosperar y multiplicarse.

Las plantas de crecimiento rápido y robustas, que pueden soportar alguna que otra pisada, tienen más posibilidades de sobrevivir en el biotopo de las escaleras.

